Buscando la vacuna

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Marcelo Salinas | En órbita >> A fines de mayo circuló un video de una conferencia en línea durante la cual debatían algunos médicos latinoamericanos en torno a las posibles soluciones a la crisis sanitaria. Enfatizaron en dos: un confinamiento simultáneo y una vacuna.
Acerca de la primera, un especialista dijo que podía ser una opción viable en esa coyuntura, cuando las grandes potencias (y por lo tanto las más «controladoras» del sistema global) eran golpeadas por la propagación del virus, que aún no llegaba con fuerza a esta región, hoy convertida en uno de los epicentros.
El exponente resaltaba que si habíamos sido capaces de dar auge a iniciativas como La Hora del Planeta y otras, los líderes -y la ciudadanía- podían acordar una paralización coordinada durante días o semanas para mitigar o inclusive para cortar de tajo la transmisión. El que no pudiera, tendría la ayuda inmediata de los que sí lograban contener con esa acción sincronizada. Cabe suponer que hubiesen ido en apoyo de todos, no de unos cuantos.
Sin embargo, admitía que dinámicas, vocaciones e intereses de cada nación, y de sus mandatarios, podían complicar el desarrollo de dicha posibilidad, aunque no se perdía con intentarlo desde la ONU, por ejemplo. No fue formalizada esa idea, era una alternativa, que evidentemente no se dio, por más lógica que se escuchara en tal momento.
La otra sigue siendo la vacuna, que parece tener más aceptación. Apoyados por dirigentes mundiales y de organismos multilaterales, algunos laboratorios trabajan a marchas forzadas para encontrar la fórmula perfecta. Se están desarrollando y probando más de 100 vacunas, por lo que pronto habría noticias.
De hecho, México está en conversaciones con el gobierno chino y laboratorios privados, así como con la compañía AstraZeneca, para probar una vacuna experimental contra la Covid-19, informó recientemente Martha Delgado, subsecretaria de Asuntos Multilaterales de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
No se sabe para cuándo. Por ahora, seguiremos lamentando: más de 10 millones de personas infectadas y más de 500 mil víctimas fatales en el mundo. En Quintana Roo, las cifras otra vez generan miedo e incertidumbre por su evidente crecimiento, advertido por los de la primera línea hace dos semanas y reconocido ya por las autoridades. Aquí dimos cuenta.
Se ha decidido seguir avanzando. El equilibrio es frágil. Falta para tener una supuesta vacuna disponible. ¿Que queda? Cuidarnos en extremo.