Vacuna: no para todos

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Marcelo Salinas|En órbita 👉🏽 Han comenzado los procesos de vacunación en Latinoamérica, con México a la cabeza, gracias a las primeras dosis aplicadas. Se suman Chile, Costa Rica y Argentina. Es una luz de esperanza aunque no para todos; no sólo porque pasarán muchos meses para contar con la cantidad suficiente, sino porque un porcentaje importante de la población se niega, según encuestas, a recibir el tratamiento.
Algo similar ocurre en Francia y otros europeos, lo cual evidencia que el movimiento antivacuna se ha trasladado al contexto actual. No es nuevo ni exclusivo de la Covid-19 sino que ocurre con otras enfermedades. La causa principal es la desconfianza por distintos motivos, que van de lo absurdo a lo plausible. El caso es que no todos la quieren pese a los millones de contagios y muertes registradas.
Tomemos el ejemplo de Chile, uno de los que destaca por la cantidad asegurada a la fecha, a la par de los más desarrollados. El compromiso del presidente Sebastián Piñera es que en junio del 2021 la mitad de la población esté inoculada (unos 9 millones, de un total de 18 millones de habitantes). Al finalizar el próximo año, la totalidad estaría en condiciones de haber logrado la inmunidad. Es un compromiso, claro está, sujeto a los vaivenes propios de un asunto complejo sin solución definitiva a la vista.
El problema es que sobre el 40% de los consultados en un estudio reciente afirma no pretender recibirla «por temor a consecuencias extrañas». Según los testimonios, se habla de implantes de microchips y cosas cuestionables similares, que no obstante ganan terreno en la opinión pública. Una situación parecida se vive en otros vecinos del país sudamericano citado. La desconfianza hacia los gobiernos y las instituciones se habría traspasado a dicho ámbito.
Lo anterior lleva a una reflexión: ¿Se trata de las mismas personas que ignoraron las recomendaciones para mitigar la propagación? No puede comprobarse a la ligera, pero es posible. Si una gran mayoría hubiese acatado las sugerencias preventivas, ¿el daño sería menor? Es difícil no asociar el rechazo a la vacuna con el desdén por los cuidados, difundidos hasta el cansancio en todos los continentes. Es, cabe insistir, una pregunta para reflexionar.
Vendrían más pandemias, advierte la Organización Mundial de la Salud; entonces, los cuidados, la prevención y las vacunas no acabarán pronto. Aunque una parte de la sociedad desconfíe.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES. MIÉRCOLES 30 DE DICIEMBRE DE 2020).