Semanas de dudas

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Marcelo Salinas|En órbita 👉🏾 Ha cambiado ligeramente el discurso del PAN quintanarroense: de rechazar la posible postulación de Marybel Villegas por la alianza con el PRD (y con el PRI, en veremos), a considerar la candidatura si les acerca al triunfo en la elección del 5 de junio. «Por el bien de Quintana Roo, debemos abrirnos a esa opción», es una frase que se repite en los referentes del partido hacia 2022. La todavía aspirante de Morena a la gubernatura mantiene conversaciones con el sol azteca, que sería el partido postulante. Para concretarlo, debieran suceder tres asuntos.
Primero, que el PRD se consolide como el partido que sigle; si es el PAN, se rompe la chance. El PRI sigue siendo una incógnita. Segundo: mantener la alianza pese al ánimo derrotista y las complicaciones de los acuerdos. No hay otra forma de competir en serio contra la 4T si no es con un bloque potente. Competir por competir, cualquiera. Se trata de ganar o, al menos, contar con dicha oportunidad. Tercero: que finalmente Villegas acepte al PRD si en la interna de Morena no se ve favorecida. Hasta ahora, las encuestas no le ayudan.
El panismo apuesta por Mayuli Martínez como carta propia. La senadora encarna sus ideales y representa, de algún modo, la continuidad del gobierno joaquinista. Por eso aceptaría a Marybel solo si van aliados con el PRD y que éste sigle. Sería acatar las reglas del juego, sumarse y contender. Por el contrario, es impensable un PAN que le abra las puertas de par en par, deseche la aspiración de Mayuli y le ponga su camiseta albiazul. Es que la mayoría aceptaría si el PRD la postula. «No hay otra», dicen también con frecuencia al respecto.
En las encuestas -el método más recurrente de evaluación- Marybel no está mal posicionada, independiente del partido. Es su figura la que atrae. Su experiencia es innegable. La convicción de que estará en la boleta, como ha dicho, le suma bonos en un contexto de confusiones y titubeos de otras u otros que aspiran; es decir, no pone tantas condiciones: pudiera saltar de un momento a otro, despojarse de la bandera morenista y abrazar otro proyecto. No tiene problemas con ello, lo ha hecho antes. Si sucede, habrá desprendimientos y desgano en PAN y PRD, pero inicia la competencia formal tras despejar la gran duda.
Mientras se definen los arreglos en esa alianza, en la otra solo persiste la incertidumbre sobre quién será. Los aliados están firmes y los demás partidos aceptan sin reclamo que Morena ponga la persona.
Antes del 7 de enero deberán determinarse las alianzas. Serán semanas tensas.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES. LUNES 29 DE NOVIEMBRE DE 2021).