Salvar vidas, no la imagen

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Marcelo Salinas | En órbita >> El subsecretario federal de Salud, Hugo López-Gatell, “soltó una bomba” el pasado fin de semana: “En el caso de Quintana Roo, desde que se retiraron las medidas de confinamiento social la propagación de Covid-19 ha sido demasiado rápida”. En ese mismo contexto puso en duda la información procedente de algunas entidades. Le llamó un rezago de diagnósticos.
Aunque era previsible, sonó a crítica abierta (sobre todo por la grave situación de Chetumal), y para muchos, esa bomba “le estalló en las manos”. El portavoz del gobierno federal ante la contingencia fue quien alabó en su momento a las autoridades del estado, al que puso como ejemplo reiteradamente en sus conferencias.
Se publicó en este espacio cuando advertimos un rebrote parcial a principios del mes pasado: “nos soltó cuando más se le necesitaba”. ¿Y para qué se le necesitaba?, podrán cuestionar, si en la práctica el gobierno federal no respondió siempre ni con equipo ni con insumos ni con canastas. Con razón o no, las diferencias entre las partes se dan por un supuesto incumplimiento. Además, nunca estuvimos preparados como se aseguró y el discurso en Palacio ha sido impreciso, por decir lo menos. Es la acusación, de gobernadores, empresarios y grupos sociales.
Precisamente para eso se le necesitaba: que asumiera la responsabilidad de principio a fin. El control fue excesivo durante toda la jornada nacional de sana distancia (la etapa menos crítica, pues estamos en la peor) y “lavarse las manos” -en sentido figurado- no es correcto, por lo que el sentir de expertos quintanarroenses es que se perdió tiempo vital.
Sin embargo, no significa que autoridades ni jefaturas locales estén exentas de ese tipo de responsabilidad, de la cual ya se habla, por sus atribuciones y facultades. En Europa, por ejemplo, han iniciado investigaciones por aparentes omisiones y negligencias de quienes actuaron consciente o inconscientemente en determinados hechos.
Pero López-Gatell dijo el viernes: “No se trata de culpar a nadie…”, aunque no admiten muchas más interpretaciones con su planteamiento. Y debe insistirse: la culpa no cae al suelo ni es de uno solamente. La realidad es dramática en casi todo el país.
Especialistas médicos consultados sostienen que en la zona norte del estado se debe evitar lo del sur con decisiones políticas y administrativas sensatas, todavía oportunas, para no dejar que los “manotazos” los den las tragedias.
La primera tarea siempre debe ser salvar vidas, después la imagen si es posible.