Pandemia: nadie libre

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Marcelo Salinas|En órbita 👉🏾 ¡Qué polémica! El gobierno argentino reportó el sábado 44 personas contagiadas de Covid en un vuelo procedente de Cancún. De acuerdo con el Ministerio de Salud de ese país (equivalente a la Secretaría federal de Salud), la delegación estaba integrada por 149 egresados que realizaron un viaje de graduación y son residentes de la capital Buenos Aires.
La Secretaría de Turismo quintanarroense emitió ayer un comunicado en el cual destaca los protocolos implementados para el cuidado de visitantes y trabajadores: “Estas empresas han invertido muchísimo dinero en mantener estas medidas de seguridad y estas acciones han permitido que podamos repuntar en materia turística».
Sin embargo -procede el boletín-, «no todas las personas que nos visitan permanecen dentro de las instalaciones certificadas y no necesariamente en todo momento se respetan la distancia, el uso de cubrebocas, el lavado frecuente de manos, el uso de alcohol en gel, etc., dentro de otros espacios que visitan».
¿Quiénes son responsables? ¿Puede hablarse de culpables? Hoy, ni las certificaciones ni el autocuidado ni la vacuna garantizan estar sanos y salvos. Basta un descuido para convertirse en estadística. En Chile, por ejemplo, el proceso de vacunación es referido en el mundo por su rapidez, aunque por estos días viva la peor etapa de toda la pandemia. Con más de 4 millones de habitantes inoculados en menos de un mes (de 18 millones en total), la paradoja es evidente.
Eso es: nada ni nadie puede garantizar la salud plena, menos en un grupo con motivaciones de esparcimiento y recreación, provenientes de un país con una de las cuarentenas más extensas y cuyas restricciones van al alza por los repuntes. En México (que no ha cerrado fronteras ni ha aplicado cuarentenas estrictas), y particularmente en el Caribe mexicano (con un manejo aprobado en la emergencia), quien vaya en esta época constará menos limitaciones, pero no menos recomendaciones para su bienestar.
En el fondo, parece cuestión de suerte, un volado, porque cada quien es responsable. Si pudieron salir de su país, y entrar a México, no han violado leyes, tampoco ignorado las medidas sanitarias. Quién no conoce ya las acciones para cuidarse. Lo que no se vale, es la aparente campaña de desprestigio con que se maneja en algunos medios. El verano se acerca a su fin en el cono sur, por lo que tampoco es una estrategia para retener a los turistas potenciales en sus propios destinos.
Quintana Roo debe afinar la réplica para posibles casos futuros.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES. LUNES 15 DE MARZO DE 2021).