Morena y su oportunidad

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Marcelo Salinas|En órbita 👉🏽 La nueva dirigencia nacional de Morena tiene la oportunidad de reencauzar al partido que durante dos años ha sufrido por todo y por tanto; una culpa que ha sido compartida por líderes, referentes, candidatos y «servidores de la nación». A unos les pesa más que a otros. Pero lo que ha parecido la lucha del poder por el poder, ha cesado gracias a la consolidación de Mario Delgado y Citlalli Hernández en la Presidencia y la Secretaría General, respectivamente.
En un escenario preelectoral como el actual, la idea de la paz interna es un aliciente para dar otros pasos firmes, como las candidaturas rumbo al proceso de 2021, las alianzas y los comités directivos estatales. Son tres labores urgentes aunque no las únicas, ya que en la lista aparecen afinar el padrón, fortalecer al Instituto de Formación Política, entre otras. Todas, sin duda, son importantes.
En ese contexto, la dirigencia quintanarroense en manos de Anahí González se alista para seguir las indicaciones de arriba, aunque también de abajo; es decir, de la militancia, de las bases, que son el soporte en el terreno de lo que llaman Cuarta Transformación. La tarea consiste en escuchar, atender y resolver, para después poner en la mesa de las negociaciones con la premisa clara de que la militancia es escuchada y decide, de una u otra manera, como ocurrió en San Luis Potosí.
En algunos estados, el partido registra rebeliones porque se oponen desde ya a que la dirigencia nacional «imponga» candidaturas (lo contrario a lo de Potosí), por lo cual resulta indispensable consensuar, una cualidad que se ha destacado de Anahí González desde la primera vez que su nombre fue puesto. Visto así, es una ventaja.
El «pero» persiste en ciertos nombres, aunque no afecta la dinámica de la dirigencia ni menos los objetivos perseguidos. Ello quiere decir que, si finalmente salen o renuncian los presionados, se procede a la sustitución sin menoscabo de la estrategia general para no perder tiempo ni credibilidad. Si perduran en el cargo los señalados, deberán comportarse intachablemente ante los vigilantes.
El momento es de tranquilidad. Pese a las inconformidades que puedan surgir, ha quedado claro que la meta es ganar lo más posible en 2021, para perfilarse mejor hacia 2022, por lo cual no pueden extraviarse en el desarrollo. Es mucho en juego para que dos o tres desvíen la atención de la causa común.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES. VIERNES 4 DE DICIEMBRE DE 2020).