Las misiones en seguridad

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Marcelo Salinas|En órbita 👉🏽 De las crisis nacen oportunidades, y es lo que pasa tras los hechos condenables de hace una semana; sobre todo, en lo referente al cambio de los jefes policiales del estado y del municipio Benito Juárez. Capella y Santamaría ya no están, aunque sus respectivas responsabilidades no terminan con el ciclo. Para ello se desarrollan las investigaciones, prometidas con prontitud y rigor.
Llegan dos cabezas: el gobierno de Carlos Joaquín optó por el experimentado Lucio Hernández Gutiérrez en la Secretaría de Seguridad Pública estatal, y el de Mara Lezama por uno de la Marina, un nombre desconocido hasta el cierre de la presente opinión, para Seguridad Pública municipal. En el papel, en teoría, dos profesionales a quienes debe dárseles el crédito por los antecedentes y el contexto, igualmente complicados por lo conocido en fechas recientes.
Hernández Gutiérrez es abogado penalista, especializado en criminología y derechos humanos. Su primera obligación es encabezar las indagatorias internas, entregar a los presuntos responsables de los disparos que dejaron heridos, así como trabajar en la capacitación continua y especializada de sus agentes. Viene con la venia presidencial y la bendición de un grupo con poder en la «4T»: Los Encinas. Es lo que ha trascendido.
La administración cancunense se inclinó por el elemento de una institución todavía con prestigio en el país; involucrada desde hace tiempo en las grandes temáticas de la zona (como el sargazo y la lucha antidrogas), y en un clima que le favorece: el plan mayor en Tránsito cuyo fondo es la capacitación integral de la Policía, y con una misión previsible, relacionada con la transformación de todas las áreas. Es posible que hoy se le conozca públicamente.
A veces, los nombres propios no marcan la diferencia positiva, menos cuando trabajan aislados y ajenos a causas compartidas por la mayoría. Quienes sean los que representen a la nueva Seguridad Pública, deberán hacer equipo, con mano firme, para progresar en cada uno de los asuntos requeridos. Es probable que hallarán presiones de todo tipo; sin embargo, la más dura vendrá de la sociedad civil organizada, que se moviliza con pliegos petitorios puntuales.
Por lo anterior, no pueden extraviarse los objetivos supremos, no solamente los vinculados a la corporación policial, sino los político-administrativos y los referentes a la ciudadanía, que pudiera tener un rol clave si se cumplen, o no, las metas trazadas en la actual etapa de cambios. Gusten o no los nombramientos en los grupos de poder específicos, deberán convencer a la gente. Con eso basta.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES. LUNES 16 DE NOVIEMBRE DE 2020).