La hora de la verdad

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Marcelo Salinas | En órbita >> Hoy inicia la “nueva normalidad” pero no ha terminado la emergencia. El virus sigue entre nosotros. Es la etapa de reactivación progresiva en México. Es la hora de la verdad, porque recuperar el trabajo, la confianza, la economía, supone un peligro latente en tales condiciones.
Si era o no el momento, con todos los cuestionamientos conocidos en el debate público, lo sabremos más temprano que tarde. Para algunos, vienen las peores fechas de propagación y muertes; para otros, esperar sería igual o más letal en millones de familias angustiadas por falta de todo.
Respecto de la reanudación paulatina de actividades en Quintana Roo, el gobernador Carlos Joaquín advirtió tajante el sábado: si se detecta un rebrote, las restricciones podrán retomarse, con la premisa indiscutible de que la vida está primero. Sobre aviso no hay engaño.
Esta semana y la próxima serán claves en el proceso: la que arranca hoy, por las adecuaciones internas en diversas instituciones y empresas que permiten mayor movilidad rumbo a la reactivación general, sobre todo en turismo, a partir del día 8. Ciertos ramos están autorizados para el relanzamiento desde ya.
La próxima semana, por la energía con que despegará la economía y la expectativa misma hacia el futuro inmediato. Se sabrá, por otra parte, cómo nos fue en los primeros días en salud, con estadísticas frescas de contagios y demás detalles técnicos. Cobrará vigencia entonces la condicionante de regresar al encierro o proseguir.
Es un contexto complejo. La responsabilidad recae otra vez en la población. Casi siempre ha sido de esa manera. Significa que volveríamos a empezar si la gente sale cuando no debe, no acata las disposiciones de las autoridades, no cumple las medidas sanitarias en su empleo ni asume la precaución como un pilar de la reconstrucción.
En lo anterior radica lo más difícil. Durante la contingencia, que no ha pasado, cabe insistir, un sector de la sociedad no ha podido, no ha querido o no ha sabido responder a las exigencias requeridas, que imponen las crisis en pleno desarrollo. ¿Responderá ahora? No podemos presuponer una situación tan delicada, aunque no se descarta ningún escenario.
Debemos cerrar filas en torno a la recuperación, que sería lenta, tambaleante, según las proyecciones. No hay duda, lo queremos y necesitamos. A nadie conviene lo vivido durante meses, los más complicados de la historia local. Con extremo cuidado, eso sí.