Ajenos al dolor

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Marcelo Salinas|En órbita 👉🏾 Estamos en el periodo de reflexión, que son los días en que la ciudadanía revisa las propuestas y decide su voto antes de presentarse en la casilla para emitirlo conscientemente. Comenzó el primer minuto de ayer y termina este domingo 6, día de la jornada. Por definición, impone silencio, una veda, para que nadie induzca el sufragio. El voto debe ser libre y secreto. Sin embargo, en redes se expresan al respecto con una idea: la mayoría es ajena al dolor. ¿Por qué?
Según lo que se desprende, es que pocos competidores se solidarizaron durante su proselitismo con el dolor en un momento crítico de la pandemia. Las necesidades son evidentes debido al contexto de crisis, pero el dolor, a veces no tan evidente, es tanto o mayor que la demanda ciudadana. Es que el luto duele, también el desempleo y las carencias, y ese aspecto no fue abordado con solvencia por quienes se presentaron a pedir el voto.
De acuerdo con lo que permea en redes, y lo que se percibe en hogares, fueron indiferentes e insensibles, en su mayoría, ante ese dolor que subyace. No habrían estado preparados para el desafío que significa sortear la pandemia con todos sus lastres. En cambio, optaron por discursos generalizados, asumiendo urgencias, con diagnósticos inacabados y recurriendo a la confrontación de planes con sus rivales, aunque, cabe insistir, muy alejados del dolor. Pareciera -se lee en un posteo casi viral- que la frase «el poder por el poder» está más vigente que nunca, con todo lo que implica en perjuicio de habitantes.
No es exclusivo de México: donde ha habido comicios recientes la gente ha castigado con severidad a la partidocracia por esa lejanía con lo que el pueblo quiere, necesita y sufre. Chile es un ejemplo internacional de que ni la izquierda ni la derecha fueron capaces de estar a la altura, y la ciudadanía lo expresó en las urnas. Veremos qué pasa en México, y particularmente en Quintana Roo.
Están a tiempo de recomponer si esas expresiones son ciertas. Es decir, antes de asumir funciones y echar a andar sus proyectos, podrían revisar sus propuestas con los ciudadanos para apuntar mejor. Los ganadores han prometido volver, por lo que sigue latente la oportunidad de rectificar y completar sus programas de trabajo.
El ciudadano es el verdadero protagonista de cada proceso, no los consejeros ni magistrados electorales con sus polémicas, tampoco los vencedores ni perdedores, sino quien elige. Claramente, es el ciudadano.
Denle, pues, ese poder y sabrán gobernar o legislar con perspectiva histórica.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES. VIERNES 4 DE JUNIO DE 2021).